Aunque aún no se ha determinado la causa exacta, hace 10 meses, la represa experimentó una alarma similar debido a una bacteria. La incertidumbre persiste, y los pescadores temen que pueda tratarse de una enfermedad contagiosa. Algunos informes mencionan la salida de camiones con toneladas de peces en descomposición. Empresas piscícolas indican un ligero incremento en la mortalidad, pero no se considera motivo de alarma.
Pescadores no han tenido comunicación con las autoridades, aumentando la incertidumbre. La comunidad espera respuestas para preservar la actividad pesquera y prevenir impactos económicos. La situación se agrava por la posible prohibición de la comercialización de pescado.
La región ya enfrentó problemas por la baja de niveles de agua y el fenómeno de El Niño. La Procuraduría había emitido alertas previas sobre la disminución de caudales y sus efectos en la calidad del agua, así como consecuencias sociales y económicas.
Sistema Informativo INRAI
Comentarios (1)
Chase Mueller