Según explicó, más que una infraestructura física, se trata de una apuesta que busca mejorar directamente los ingresos de los caficultores de la región.
El proyecto beneficiará inicialmente a productores de Gigante y Garzón, e incluso permitirá la participación de caficultores de municipios cercanos como El Agrado.
A diferencia del modelo tradicional, donde cada productor debía asumir costos de maquinaria, secado y mantenimiento, ahora podrán vender el café en cereza inmediatamente después de la recolección, garantizando liquidez y reduciendo riesgos en el proceso.
Bahamón enfatizó que uno de los principales beneficios será el flujo de caja para el productor, ya que el pago se realizará al día siguiente de la entrega, eliminando los hasta 28 días de espera que implicaba el secado del café pergamino. Además, la central permitirá estandarizar la calidad del grano según las exigencias de mercados internacionales como Arabia Saudita o Alemania, mejorando el valor del producto.
Finalmente, el gerente resaltó el enfoque ambiental del proyecto, que aprovechará los subproductos del café para generar biomasa, biofertilizantes e incluso etanol, evitando impactos negativos. Este modelo, que inicia en el Huila, se perfila como una estrategia replicable en todo el país para fortalecer la caficultura del futuro.
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